Las redes sociales convierten a profesionales en anunciantes
Y con ello perdemos mucha divulgación de calidad y espíritu crítico
El instagram de Dime Qué Comes estuvo más de un año y medio desconectado (os conté lo que había pasado aquí). Vivir sin instagram ese tiempo supuso un cambio nulo en mi vida, no afectó en absolutamente nada. Porque no lo tengo monetizado. Y al parecer es muy raro que una cuenta con más de 100K no se monetice ni que cerrarlo no suponga un importante impacto económico en la cuenta corriente de quien tenía la contraseña.
Desde que la cuenta vuelve a estar activa (o semi-activa, tampoco voy a fliparme), todas las semanas me llegan mails de agencias queriendo que me una a sus “talentos”, de gente que me promete que puedo facturar 10k al mes haciendo no sé que cosas o vendiéndoos no sé que mierdas, de entidades que me quieren de “profesora” pero me ofrecen más por difundir sus cursos en mi muro que por currarme una clase técnica para ellos, de gente que “adora” mi contenido y le encanta como (inserté aquí cualquier frase chorra que haya dicho el Chat GPT) y cree que podría crear con ellos una sinergia brutal, etc. Supongo que toda esa gente ve los 127K y se echa las manos a la cabeza pensando “esta tía es tonta”.
Hay días que, sabiendo los precios que se manejan, tengo la impresión de que si quisiera podría pagarme hasta vivir en mi tierra ¿sabéis? de lo que al parecer podría facturar con poco esfuerzo. Vivir en Mallorca es imposible con un sueldo de persona, si no es en casa de tus padres, que no es plan. Porque sí, es poco esfuerzo. Escribir un post, hacer un video, subir unas stories compartiendo un código descuento es POCO esfuerzo para cualquiera que haya tenido un trabajo normal y pueda comparar, de los que tienes que ir todos los días a una hora y no te invitan a brunchs, ya sabéis. Y eso es muy goloso. Y por eso tenemos las redes sociales llenas de mierda.
Porque además, es una trampa. Cuando tu nivel de vida depende de esos ingresos es fácil que te empieces a descubrir justificándote haciendo contenidos que gratis no harías ni borracha, modulando tu mensaje porque a ver si no les vas a caer bien a las marcas o haciendo cosas de esas de vergüencita para conseguir el engagement y gustar al algoritmo para validar o subir tus tarifas (comenta “no sé qué” y te mando el enlace a un video que está en abierto en youtube y al que puedes ir tu solo💁🏼♀️, pero necesito comentarios). Haced el favor de no permitir que vuestro sustento dependa de que empresas quieran ser anunciadas por vosotras. Menos aún si tenéis una profesión.
¿NO HAY “COLABORACIONES” BUENAS?
Sí, pero pocas. Yo misma tengo en el blog una política de colaboraciones, es decir, no las descarto. Hay marcas, pocas, con las que colaboraría o me lo plantearía, según lo que quisieran que hiciera, claro. Pero sin duda me siento más cómoda haciendo otras cosas y de momento me ha dado siempre para vivir (no en Mallorca, pero los principios no son principios hasta que te cuestan dinero). Toco madera.
Bajo mi visión absolutamente radical y poco razonable, lo que creo es que sirve sobre todo para que te conozcan y te den trabajo “del de verdad”, no de hacer anuncios. Yo soy consciente de que si de vez en cuando me publican un artículo en el País o me ofrecen una charla, dar una conferencia, impartir una clase de nutrición o una asignatura en un grado, es en parte por Dime Qué Comes. Por supuesto. Pero estoy segura que todos vemos la diferencia entre unos conceptos facturables y otros. Por lo de los anuncios (o el también llamado “contenido patrocinado” que significa “anuncio” pero en cuqui) te pagan como diez veces más, eso sí. Y no tienes que saber mucho de nada, de hecho lo que mejor se paga es tu vida personal, o en su defecto tu día a día, tu nevera, tu compra, tus productos preferidos, tu organización… Yo con esas cosas siempre digo lo mismo “soy una experta, no un testimonio”.
Es triste ¿no os parece?
De hecho, me parece contraproducente comunicar poniéndose siempre a una misma como ejemplo, especialmente como sanitarias, pero esto si queréis lo desarrollo otro día y de paso analizamos el nutri-panorama actual en redes sociales.
Y hasta aquí mi frustración por como nos estamos perdiendo contenido divulgativo de calidad y espíritu crítico por parte de profesionales buenísimas, porque tienen que subir un reel sobre un novedoso suplemento de magnesio y enseñaros la reforma super aesthetic de su cocina.
¿Vosotras que pensáis?
Si me mandáis puntos de vista o reflexiones interesantes, las puedo compartir en próximas newsletter. Con el consentimiento de la autora, por supuesto, o anonimizando si lo prefiere.
Ya sé, no puse ningún dibujito y eso está mal para las newsletters, pero ¿a quien le importa?



Antes trabajaba en una empresa de catering y sentía que me había vendido como nutricionista porque tenía que ofrecer menús que no eran saludables, justificar lo injustificable, moderar mi discurso... Pero solo en las horas de trabajo. Cuando salía era libre de decir "esto es una mierda y está empresa es una mierda". Me pregunto si a los "creadores de contenido" pagados por empresas les pasará lo mismo... si tienen ese resquicio de libertad o si han tenido que vender incluso su pensamiento crítico a cambio de dinero para no sentir la incomodidad de la incoherencia...
Yo nunca disfruté las redes sociales. Borré mi Instagram personal hace mucho tiempo después de ver como una niña de unos 14 años iba en el metro consultando constantemente las visualizaciones de sus historias recién publicadas. En ese momento sentí un rechazo enorme, me parecía absurdo que alguien se tuviera que preocupar a esa edad de unos likes... Fui muy feliz estos años, pero hace pocos meses "tuve que volver". Y lo pongo entre comillas porque soy consciente de que para trabajar de forma online con pacientes necesito cierta exposición.
En cierta manera lo pienso como cuando mi padre buscaba un taller en las páginas amarillas en 2002, un escaparate. Es parte del trabajo. Ya hay cosas de las que subí hace 2 meses con las que no me siento cómoda, una impostora hablando ante la cámara... Definitivamente no es lo mío. No pretendo disfrutar de esta parte, solo ganarme la vida ayudando a personitas. Y si la intención de estar en redes es que me sientan cercana, será enseñándoles lo orgullosa que estoy de mi huerto o contándoles que pueden seguir una alimentación vegetal mientras acaricio a mis gatos. :)
Gracias por tu reflexión Lucía!